jueves, abril 03, 2025
AnaM

Durante muchos años, las madres han sido espectadoras en el mundo de los videojugadores, viendo a sus pequeños pasar horas frente a la pantalla con preocupación por los posibles efectos negativos que esto podría tener en su desarrollo personal y social. De hecho, la imagen de una de ellas jugando con sus hijos parecía poco común.

Conforme han pasado los años, la historia ha cambiado radicalmente. Cada vez más mamás en Colombia y el mundo están adoptando este pasatiempo como una forma de entretenimiento, conexión y hasta aprendizaje con los pequeños. Muchas de ellas han decidido unirse a la experiencia y descubrir que esta forma de entretenimiento puede significar mucho más que un simple pasatiempo.

Así, lo que solía ser percibido como una actividad exclusiva para jóvenes se ha convertido en una afición compartida por personas de diferentes generaciones. Según un estudio realizado por la Asociación de Software de Entretenimiento (ESA), el 46% de los videojugadores en el mundo son mujeres. Dentro de este grupo hay muchas progenitoras que han descubierto en ellos una nueva manera de conectarse y disfrutar momentos en familia.

A su vez, los datos más recientes de la firma Newzoo (especializada en este mercado) dan cuenta que del total de la población en línea el 72% de las mujeres juega. Así mismo, del total de personas que afirma jugar, el 45% son mujeres y el 55% son hombres. A la par, entre quienes juegan, el 36% de las mujeres se considera a sí mismas ‘gamers’, mientras el 31% afirma que otras personas las llaman así.

En Colombia no es un asunto menor este fenómeno. La compañía People Media indica en un estudio que más del 50% de las mujeres en Colombia participa activamente en esta práctica. Si bien no todas son madres, el dato demuestra cómo el gaming ha trascendido estereotipos y, a su vez, ha llegado a públicos que antes no eran considerados dentro de la comunidad.

Una forma de conexión

Lo cierto es que para muchas madres los videojuegos se han convertido en una manera de conectarse emocionalmente y comprender mejor a sus hijos. Se trata de una actividad que fomenta la unión, en una época donde el tiempo juntos se ve limitado por la rutina diaria.

Un informe realizado en 2023 por Activision Blizzard Media calculaba la audiencia global de los videojuegos en cerca de 3.000 personas. De esta cantidad, según el Global Web Index, una de cada cinco era una madre con hijos.

Como punto adicional, el documento de Activision Blizzard Media planteaba que el 87% de las madres estaba enganchada en algún tipo de juego bien sea en celulares, tablets, consolas o PC; el 57% de ellas había jugado por cerca de 10 años. Las razones para hacerlo eran variadas e iban desde combatir el aburrimiento (63%), relajarse (57%), como entretenimiento cuando no podían dormir (50%), o en los momentos en los que podían dedicar un poco de tiempo a sí mismas (50%).

El estudio resaltaba, además, que una gran mayoría de mamás son videojugadoras y el juego hace parte vital de sus vidas. En su opinión, jugar les da valor, positivismo y fortalece los lazos familiares. De ahí que los datos del informe arrojaran también que el 45% de las mamás gamers sentía que podía relacionarse fácilmente con los niños, comparado con el 35% de las mamás que no son gamers. De hecho, a la hora de jugar con otras personas, el 50% de mamás elegía hacerlo con sus niños.

Los ejemplos de los títulos que comparten grandes y chicos es variado, pero hay algunos como Minecraft, Roblox o Fortnite que particularmente involucran a varios miembros del entorno cercano para que trabajen en equipo, resuelvan problemas y creen estrategias. Es más, estas experiencias se convierten en una oportunidad para mejorar la comunicación y adquirir habilidades clave como la toma de decisiones, la creatividad y el pensamiento crítico, señalan expertos.

Si añadimos un punto adicional, jugar con los niños también permite comprender mejor los riesgos y beneficios de esta práctica. La seguridad en línea y la gestión del tiempo de juego son aspectos importantes que preocupan a muchos padres. Al participar en ellos junto a sus hijos, las madres pueden educar desde la experiencia, estableciendo reglas más efectivas y fomentando un equilibrio entre el juego y otras obligaciones.

La industria también se adapta

El incremento de madres que juegan ha llamado la atención de la industria del entretenimiento interactivo. Grandes compañías están enfocadas en desarrollar plataformas más abiertas e inclusivas donde las relaciones tienen un papel fundamental.

Por ejemplo, en eventos en Colombia como Gamergy Bogotá o SOFA (Salón del Ocio y la Fantasía) hoy se incluyen espacios dirigidos a las familias que ofrecen experiencias de juego adaptadas para todas las edades. Asimismo, empresas como Intel han creado tecnologías que facilitan el acceso y mejoran el rendimiento de los juegos para que un mayor número de personas pueda disfrutar de esta experiencia sin limitaciones técnicas.

El aumento en el número de madres gamers refleja cómo los videojuegos han dejado de ser una actividad reservada exclusivamente para los jóvenes y se han convertido en una forma de diversión compartida. Más allá de las pantallas y los mandos, esto representa un cambio en la manera en que las familias interactúan entre sí, generando nuevas dinámicas donde el juego es simplemente una excusa para fortalecer los lazos intergeneracionales.

En un entorno cada vez más tecnológico como el actual es notable ver cómo las mamás participan activamente en estas dinámicas junto a sus hijos, una clara señal de que este pasatiempo ha evolucionado más allá de los estereotipos y se ha convertido en una herramienta de educación y entretenimiento que promueve la unión familiar.

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