jueves, abril 03, 2025
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En marzo se celebra el Día del Consumo Responsable, una fecha que nos invita a reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y su impacto en el planeta y en la sociedad. Este hecho es particularmente relevante en una región como América Latina, en donde estamos presenciando una transformación significativa en la forma en que las personas abordan sus decisiones de compra.

Los latinoamericanos se están convirtiendo en consumidores conscientes, que buscan productos y servicios que sean éticos, sostenibles y que contribuyan al bienestar de la sociedad. Hace unos años eso pudo haber sido una nota al margen para los vendedores. Hoy es un aspecto fundamental de la relación que desean tener con sus clientes.

Una de las tendencias más destacadas es el creciente interés por los artículos naturales y orgánicos. Las personas están buscando alimentos que sean producidos sin pesticidas ni fertilizantes químicos, y que respeten el medio ambiente. También hay un aumento en la demanda de elementos veganos y vegetarianos, impulsado por preocupaciones éticas y de salud.

Paralela a esta tendencia avanza una preferencia por marcas que demuestran un compromiso social y medioambiental. Los usuarios quieren saber que las empresas están tomando medidas para reducir su impacto negativo en el planeta y mejorar las condiciones de vida de las personas. Esto incluye prácticas como la reducción de residuos, el uso de energías renovables y el apoyo a causas sociales.

Finalmente, en un rasgo peculiar del latinoamericano, hemos visto un interés cada vez mayor en la transparencia y la trazabilidad. Saber de dónde provienen lo que se consume y cómo se ha fabricado ya no resulta opcional. Esto ha llevado a un aumento en la demanda de productos locales y artesanales, que ofrecen una mayor conexión con el origen y la calidad.

Es un propósito que, en el caso colombiano, también lo ha acogido el Estado. En 2022, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Agencia Nacional de Contratación Pública - Colombia Compra Eficiente elaboraron la Guía de Compras Públicas Sostenible. El propósito consiste en brindar lineamientos integrales a las entidades públicas para la inclusión de criterios ambientales en los procesos de contratación. Además, una política nacional de consumo responsable fue llevada en 2024 ante la Cámara de Representantes.

Oportunidades para las marcas

Las generaciones más jóvenes, particularmente la Generación Z, están empujando a las organizaciones a adoptar prácticas más transparentes, éticas y sostenibles. Estas tendencias abren nuevas oportunidades para aquellas iniciativas que se alinean con los valores y las expectativas de los consumidores conscientes.

Un informe de Dentsu –la quinta red de agencias de publicidad más grande del mundo– destaca que el 60% de los consumidores globales espera que las marcas adopten propósitos más allá de los beneficios comerciales, actuando activamente sobre cuestiones sociales y ambientales. Por su parte, un estudio reciente de Nielsen encontró que en países como Estados Unidos el 78% de personas dice que un estilo de vida sostenible es importante.

El fenómeno tiene un impacto significativo en cómo las compañías estructuran sus campañas de marketing, alineando sus mensajes y acciones con valores que van más allá del consumo tradicional.

Las empresas pueden desarrollar productos y servicios que sean más sostenibles, éticos y claros. También pueden comunicar de manera efectiva su compromiso social y ambiental, y demostrar que están tomando medidas concretas para hacer la diferencia.

Sin embargo, es importante enfatizar que sería un error asumir el consumo consciente como solamente una tendencia. Los expertos creen que estamos ante una transformación cultural impulsada por una nueva generación que se preocupa por el mundo en el que vive. Las marcas que quieran tener éxito en ese futuro deben adaptarse a esta nueva realidad y demostrar que están comprometidas con la construcción de un panorama más equitativo.

De hecho, estas dinámicas tienen su retorno para las organizaciones. Los individuos están dispuestos a recompensar a aquellas que encuentren la manera de alinearse de forma inteligente con los valores que su público acoge. Según un reporte de 2023 de la firma de consultoría McKinsey, las declaraciones relacionadas con la sostenibilidad ayudaron a los productos a promediar un crecimiento acumulado del 28% en los últimos cinco años.

La ruta del consumo responsable es real y es rentable, y tiene la ventaja adicional de que, al final, el resultado de escogerla podría ser no solo un rendimiento financiero para las empresas, sino también un mejor futuro para el planeta.

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Santiago
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